Mil Historias: BONDI
Situación: bondi. Miércoles, mitad de semana, nueve de la noche plena ciudad de Buenos Aires; Nueve de Julio más iluminada que de costumbre. Clima húmedo, pesado, lluvioso y, sumándole cosas lindas, el colectivo LLENÍSIMO. Cómo es un día de miércoles a las 20 cuadras el bondi se queda, no hay manera de que arranque, es ahora donde el nombre del día se transforma en la descripción EXACTA de la situación. Pero... cómo el mundo tiene muchas vueltas y a veces la lluvia trae una sonrisa, en menos de cinco minutos llega otro colectivo y que encima hace más rápido. Ahh, y me olvidaba, además al subir ves al amor de tu vida (claro, no te da bola).Entre malabares por fin encuentro un lugar, parada obvio, frente a una pareja, miento, de costado a ellos. Están empalagosamente acurrucados, creo que me dio un pico de diabetes cuando los vi, pero como todo es sorpresa en esta vida noto que ella llora, presto un poco más de atención y él también. A pesar de tener auriculares mi alma de chusma se las ingenió para escuchar el llanto, no el motivo.Por éste problemita, o quizas buena suerte, de no haber escuchado el motivo del llanto me entretuve pensando, todo el viaje porqué era tal situación: llanto de ruptura? de duelo? de felicidad? de perdida? de pelea? de lástima? En ese orden pasaron por mi cabeza. De repente, ella rie, TODAS mis ideas se derrumban, nada trágico podría haber pasado, o quizas sí y su optimismo era tal que la hacía reir. No sé y nunca lo sabré. Toco el timbre, el colectivo frena, me bajo y las historias quedaron detrás, camino hasta mi casa y otras historias surgen, no hay llantos, no hay duelos, no hay perdidas, ni siquiera sé si hay risas, sólo sé que estoy yo, la noche, la luna y el lugar más hermoso para estar: mi cabeza (a veces).