martes, 24 de marzo de 2015

Alimentos saludables per tutti
Autora: Luciana Paz
La feria de productos saludables y orgánicos Buenos Aires Market se instaló el 24 y 25 de mayo en Parque Las Heras. Con un acceso libre y gratuito se desarrolla un fin de semana por mes en diferentes barrios de la ciudad.
Los alimentos saludables se convirtieron en el boom de los últimos años. Para muchos la fast food se transformó en fast good y el permitido cambió a ricas y enérgicas hamburguesas de lentejas, arroz integral y soja. La sociedad de a poco se acostumbró a una nueva moda: ocuparse de los triglicéridos, el colesterol y la hipertensión. La picadita, el delivery y el asado pasaron a segundo plano, llegó la era de la raw food, la chía, las semillas de cardamomo y las verduras de la huerta.
La vida sana se impuso en la ciudad  de la inmediatez y el exceso y para ayudar a perpetuarla llegó Buenos Aires Market, una feria de productos saludables y orgánicos que se desarrolla un fin de semana por mes en diferentes barrios de la ciudad: Barrancas de Belgrano, Bosques de Palermo, Caballito y Barracas. Ofrece acceso libre y gratuito con el atractivo de productos para degustar sin cargo y comprar a ‘precio promocional’.
El sol de un invierno anticipado coloreaba de amarillo todo lo que había a su paso: el tren, la vía, las calles, los carteles y hasta la gente. El domingo en  Buenos Aires era diferente al resto de la semana, la calma antes del huracán lunes, relajado, silencioso y atípico. Un 25 de mayo en el que se conmemoraba el Día de la Patria y todas las solapas de los sacos exhibieron sus escarapelas.
 Un extenso predio con verde por doquier se llenó con más de 50 puestos que seguían un camino de asfalto, en el centro había dispuesto un grupo de mesas largas cubiertas con manteles de color violeta rodeadas por sillas de maderas. Se diseñó un espíritu de fiesta popular para llevar al mundo el mercado de pocos.
Cada puesto tenía su decoración particular pero parece ser que los banderines fueron condición excluyente para participar. Los colores estaban por todos lados: ropa, comidas y hasta en las caras. Aromas que invitaban a probar lo que apareciera en el camino, los dulces se llevaron todas las miradas y nadie podía irse sin siquiera degustar un cuadradito de torta de zanahoria y banana, un clásico ferial.
Buenos Aires Market nació como una feria para productos orgánicos, pero con la masividad que cobró y el beneficio económico que dio a los vendedores llegó a convertirse en una feria de productos convencionales. La esencia del mercado ser perdió en el capitalismo y la necesidad de cubrir espacios. Marcela Blinch, ingeniera agrónoma y encargada de uno de uno de los puestos, explicó que en la producción de las verduras y frutas que ellos comercializaban no se usaron agroquímicos y se respetaron las normas establecidas por la Organización Internacional Agropecuaria (OIA), lo que debe ocurrir con todos los artículos que enarbolen la bandera de lo orgánico. Su stand es uno de los pocos que respetan la categoría inicial del Market.
Especias, panes con semillas,  tea blends y macetas orgánicas estaban a la orden del día. Algunos productos eran figurita repetida en varios de los puestos: empanadas de soja, aceite de oliva, tortas con amapola y  jugos naturales.
Los alimentos funcionales se abrieron camino desde el Market al mundo, con sus componentes específicos y naturales buscan mejorar ciertos aspectos de la salud. Dr. Deli se desarrolló en Argentina como la nueva manera de optimizar el tránsito intestinal, sumar  energía y reducir el colesterol. Las semillas son el componente estelar, dividiéndose en tres presentaciones la barrita de cereal, el juguito en polvo sin azúcar y el mix para mezclar en sopa, ensalada, yogurt o donde se quiera. Martín, uno de los socios fundadores tras recomendaciones nutricionales decidió incorporar semillas en su vida para reducir el colesterol, cuando las quiso adquirir divisó un hueco en la oferta de los almacenes naturistas y, con la ayuda de sus primos,  hicieron de la falta un negocio. Ellos obtienen un doble beneficio: juntan dinero y regularizan al comprador. “Nosotros ganamos plata de manera sustentable no vendiendo nada raro, llevamos un tiempo consultando con nutricionistas junto con una estrategia de comunicación, todo implica mucha plata invertida que aún no hemos recuperado.”
Las mujeres de ponchos, lentes de sol y labial rosa perlado se hicieron lugar en todas las degustaciones, pasaron de puesto en puesto a lo largo de toda la feria, los orgánicos cancheros fueron directo a los stands de siempre “Nos la conocemos de memoria ya somos amigos de los feriantes”. En cambio, los fashion food cayeron en un puesto simpático, bien decorado, ordenadito buscando frutas y verduras ‘de la huerta’ sin preguntar sobre su cosecha, resulta ser que esa huerta tuvo al pesticida como condimento especial y el rótulo de orgánico se cayó en la bolsita y bandejita de plástico.

Un vez más lo saludable se confundió con lo orgánico y quienes desconocieron la movida de la feria llevaron a su casa una bolsa de papines cultivada en la misma tierra que la verdulería de la vuelta, pero lo consiguieron a precio promocional para crédulos.