Alimentos
saludables per tutti
Autora: Luciana Paz
La
feria de productos saludables y orgánicos Buenos Aires Market se instaló el 24
y 25 de mayo en Parque Las Heras. Con un acceso libre y gratuito se desarrolla
un fin de semana por mes en diferentes barrios de la ciudad.
Los alimentos
saludables se convirtieron en el boom de los últimos años. Para muchos la fast food se transformó en fast good y el permitido cambió a ricas
y enérgicas hamburguesas de lentejas, arroz integral y soja. La sociedad de a
poco se acostumbró a una nueva moda: ocuparse de los triglicéridos, el colesterol
y la hipertensión. La picadita, el delivery y el asado pasaron a segundo plano,
llegó la era de la raw food, la chía,
las semillas de cardamomo y las verduras de la huerta.
La vida sana se impuso
en la ciudad de la inmediatez y el
exceso y para ayudar a perpetuarla llegó Buenos Aires Market, una feria de productos saludables y
orgánicos que se desarrolla un fin de semana por mes en diferentes barrios de la
ciudad: Barrancas de Belgrano, Bosques de Palermo, Caballito y Barracas. Ofrece
acceso libre y gratuito con el atractivo de productos para degustar sin cargo y
comprar a ‘precio promocional’.
El sol de un invierno anticipado
coloreaba de amarillo todo lo que había a su paso: el tren, la vía, las calles,
los carteles y hasta la gente. El domingo en Buenos Aires era diferente al resto de la
semana, la calma antes del huracán lunes, relajado, silencioso y atípico. Un 25
de mayo en el que se conmemoraba el Día de la Patria y todas las solapas de los
sacos exhibieron sus escarapelas.
Un extenso predio con verde por doquier se
llenó con más de 50 puestos que seguían un camino de asfalto, en el centro había
dispuesto un grupo de mesas largas cubiertas con manteles de color violeta
rodeadas por sillas de maderas. Se diseñó un espíritu de fiesta popular para
llevar al mundo el mercado de pocos.
Cada puesto tenía su
decoración particular pero parece ser que los banderines fueron condición
excluyente para participar. Los colores estaban por todos lados: ropa, comidas
y hasta en las caras. Aromas que invitaban a probar lo que apareciera en el
camino, los dulces se llevaron todas las miradas y nadie podía irse sin
siquiera degustar un cuadradito de torta de zanahoria y banana, un clásico
ferial.
Buenos Aires Market
nació como una feria para productos orgánicos, pero con la masividad que cobró y
el beneficio económico que dio a los vendedores llegó a convertirse en una
feria de productos convencionales. La esencia del mercado ser perdió en el
capitalismo y la necesidad de cubrir espacios. Marcela Blinch, ingeniera
agrónoma y encargada de uno de uno de los puestos, explicó que en la producción
de las verduras y frutas que ellos comercializaban no se usaron agroquímicos y
se respetaron las normas establecidas por la Organización Internacional
Agropecuaria (OIA), lo que debe ocurrir con todos los artículos que enarbolen
la bandera de lo orgánico. Su stand es uno de los pocos que respetan la
categoría inicial del Market.
Especias, panes con
semillas, tea blends y macetas orgánicas estaban a la orden del día. Algunos
productos eran figurita repetida en varios de los puestos: empanadas de soja,
aceite de oliva, tortas con amapola y jugos naturales.
Los alimentos
funcionales se abrieron camino desde el Market al mundo, con sus componentes específicos
y naturales buscan mejorar ciertos aspectos de la salud. Dr. Deli se desarrolló en Argentina como la nueva manera de optimizar
el tránsito intestinal, sumar energía y
reducir el colesterol. Las semillas son el componente estelar, dividiéndose en
tres presentaciones la barrita de cereal, el juguito en polvo sin azúcar y el
mix para mezclar en sopa, ensalada, yogurt o donde se quiera. Martín, uno de
los socios fundadores tras recomendaciones nutricionales decidió incorporar
semillas en su vida para reducir el colesterol, cuando las quiso adquirir divisó
un hueco en la oferta de los almacenes naturistas y, con la ayuda de sus
primos, hicieron de la falta un negocio.
Ellos obtienen un doble beneficio: juntan dinero y regularizan al comprador.
“Nosotros ganamos plata de manera sustentable no vendiendo nada raro, llevamos
un tiempo consultando con nutricionistas junto con una estrategia de
comunicación, todo implica mucha plata invertida que aún no hemos recuperado.”
Las mujeres de ponchos,
lentes de sol y labial rosa perlado se hicieron lugar en todas las degustaciones,
pasaron de puesto en puesto a lo largo de toda la feria, los orgánicos
cancheros fueron directo a los stands de siempre “Nos la conocemos de memoria
ya somos amigos de los feriantes”. En cambio, los fashion food cayeron en un puesto simpático, bien decorado,
ordenadito buscando frutas y verduras ‘de la huerta’ sin preguntar sobre su
cosecha, resulta ser que esa huerta tuvo al pesticida como condimento especial y
el rótulo de orgánico se cayó en la bolsita y bandejita de plástico.
Un vez más lo saludable
se confundió con lo orgánico y quienes desconocieron la movida de la feria
llevaron a su casa una bolsa de papines cultivada en la misma tierra que la
verdulería de la vuelta, pero lo consiguieron a precio promocional para
crédulos.