Voluntad
de Donación
Autora: Luciana Paz
El
Instituto de Trasplante de la Ciudad de Buenos brindó, el pasado 7 de mayo en
la sala Leopoldo Lugones, una conferencia en el marco de la 40°edición de la
Feria del Libro que se realiza en la Rural hasta el 12 de mayo.
“Es un Estado de amor
en su máxima pureza”, así definió a la donación el doctor Luis Rojas, cirujano
del área de trasplante del Hospital Garraham y uno de los expositores de la
tarde. Junto a él se encontraron: María del Carmen Bacqué, presidente del
Instituto de Trasplante; Augusto Vallejos, director de Instituto; Rubén
Eschivelli, jefe del servicio de trasplante del Hospital Argerich y María
Oballa, paciente trasplantada.
A las tres de la tarde
en la sala Leopoldo Lugones del pabellón azul se daba comienzo a la charla sobre
la importancia de la donación de órganos y el trasplante. La capacidad era de
200 personas pero sólo la mitad de las sillas fueron ocupadas. Una presentación
formal dio por presentados a los oradores y un video brindó información
histórica acerca de Argentina como país avanzado en la materia.
El Instituto de
Trasplante de la Ciudad de Buenos Aires se terminó de constituir en 2009 y por
la Ley 3294/09 depende del Ministerio de Salud.
Desde 1986 se trabajó
para que el acceso a un trasplante no sea cuestión de posición económica sino
que todos los habitantes del país tengan las mismas oportunidades gracias al
sistema de salud público. Argentina es uno de los pocos países que cuenta con
una administración pública que regule la situación, a pesar de esto “aún queda
mucho trabajo por hacer”, afirmó la presidente del Instituto.
De a poco los oradores
fueron introduciendo información tanto institucional como general sobre la donación
como un acto de altruismo. En 2000 se creó el Banco Nacional de Donantes que
amplió, reguló y legalizó el proceso, gracias a esta entidad actualmente en
Argentina existen 49 equipos que se encargan de trabajar en el área de
trasplante, “Hasta el día de hoy se llevan realizados alrededor de 600
trasplantes en hospital público”, informó orgulloso el cirujano Rojas.
Uno de los niños
presentes en la sala preguntó cuál era el proceso para conseguir un órgano, luego
de una risa cómplice con sus colegas el doctor Vallejos informó que existe una
base de datos online para que cada paciente pueda seguir la situación de su caso.
Una vez que se indicó que una persona reúne las condiciones necesarias para
recibir un trasplante se le otorga un código que le va a permitir ingresar
desde su casa y así acceder al historial completo de su solicitud, le permite
conocer, por ejemplo, el número de orden en el que está dentro de la lista del Instituto
Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI). Con éste
sistema se buscó, entre otras cosas, poder desmitificar la existencia de un
mercado ilegal de órganos que comienza desde el hospital es por eso que gracias
a la base de datos se logró organizar la selección y brindar seguridad y
confianza a los pacientes.
“Por cada persona que fallece se pueden salvar
ocho vidas”, afirma el doctor Eschiveli, quién además instaló entre el público
la importancia que tiene el dar consentimiento en vida para donar los órganos,
ahora bien, cuando ese ideal no se cumple, explicó el doctor, va a ser necesario obtener la aceptación de
la familia de quien fallece. A pesar de esta necesidad la moneda tiene otra
cara, en Argentina existe la Ley de Consentimiento Presunto: establece que sí una
persona no expresó en vida la voluntad de donar se da por sentado que lo es,
aunque por cuestiones éticas primero se debe consultar a la familia.
Entre los espectadores se
encontraba una de las especialistas que forma parte de cuerpo de asistencia
psicológica del Instituto. Su tarea, y las de todos los que componen el sector,
tiene suma importancia. Son los encargados de la contención a familias que perdieron
a un ser querido, es un trabajo duro porque más allá de la asistencia buscan
que acepten la voluntad de donación. La doctora Bacqué explicó que la
dificultad de la tarea que llevan
adelante los psicólogos surge por la causa de muerte, es decir, quienes
fallecieron en accidentes o de forma repentina suelen ser los más aptos para
donar pero sus familias se encuentran en una situación de shock e incertidumbre
traba el trabajo de los psicólogos y una toma de decisión.
En Argentina existen:
un banco de donantes, equipos de médicos especializados y sectorizados a lo
largo del país, hospitales públicos, base de datos trasparente, Ley de
Consentimiento Presunto y mayor cantidad de éxitos que fracasos en materia de
trasplante. Pero aún hay 5.798 personas que esperan algo más que un órgano,
esperan la oportunidad de seguir trabajando, estudiando, bailando en suma:
seguir viviendo.
“Donar no es sólo un
acto de amor, es un acto de trascendencia”, reflexionó el doctor Vallejos. Aceptar
ser donante puede que para muchos fuera una decisión difícil de tomar pero para
unos pocos, que ascienden en número año a año, es una oportunidad de vida. El
precio de una vida es incalculable como lo es también darle la oportunidad a alguien
de que continúe la suya. Es la posibilidad de darle a uno la chance de vivir
dos vidas: la suya y la del donante.